Este año no tengo la menor idea de lo que haré por año nuevo o noche vieja como dicen en España. Supongo que mis doce uvitas estarán conmigo a donde vaya. Y es que esa costumbre de comer uvas que acostumbraba hacer en Lima, la he seguido practicando en Madrid ya que aquí es muy tradicional. Es tan habitual hacerlo que sólo por esa noche en España la gente se comerá mil 500 toneladas, vaya atragantamiento. Yo pensaba que esta costumbre se remontaría a la antiguedad o a alguna tradición mágica, pero nones. Esto nació de unos avispados vinicultores que al ver que tenían un excedente de uvas se inventaron esa vaina de comerte las uvitas con las campanadas pidiendo un deseo para el año nuevo. Esto viene desde 1909. Justo hoy vi en el noticiero que en un pueblo de España adelantaron la fiesta de fin de año y en lugar de comer uvas se comieron doce gajos de mandarina. ¡Otros avispados cultivadores! Y bueno la tradición manda comértelas a las doce en punto justo con las campanadas. En Madrid es clásico reunirse en la Plaza de Sol (el kilómetro cero), allí un montón de gente espera las campanadas mientras beben (en vasos de plástico porque la policía quita las botellas) Yo fui el primer año que llegué a esta cuidad, ufff, estaba apretado pero el ambiente era genial ya que además el frío quedaba de lado. Estar allí es una verdadera fiesta porque la gente se pone pelucas rosadas, azules, gorros de navidad, otros se disfrazan, y no sólo los jóvenes, sino vez a gente de 60 o 70 años con sus pelucas o esas gafas que tiene luces. Si te da flojera ir hasta allí, a pesar de que es muy céntrico, puedes verlo por la tele. Esa noche todos los canales trasmiten las campanadas como si fuera el mensaje del Rey (que ya fue) Esto se convierte en una guerra televisiva ya que todos quieren captar a los televidentes. Y bueno si quieres tener aún más suerte en el año nuevo no te puedes olvidar tu calzoncillo rojo o calzón si eres mujer. En el Perú usamos las prendas amarillas pero aquí son las de color rojo. ¡Suave con el toro! En algunos lugares de España se realizan hogueras gigantes para despedir el año. Una amiga me contó que en su pueblo los jóvenes en edad de hacer el servicio militar van al bosque y reúnen leños durante el día que luego llevan a la Plaza Mayor. Por la noche lo encienden y se queda así hasta el amanecer. Supongo que será algo similar a lo que hacemos en Lima, eso de quemar muñecos. Los cotillones son otra forma de recibir el año nuevo. Según dicen este año las discotecas estarán llenas ya que como la crisis ha hecho que la gente que acostumbraba a viajar a otros países para recibir el año se quede en su ciudad, pues se conformará con salir de fiesta. Los cotillones (en los que te dan un gorrito, un pitito de esos que usan los payasos y que se estiran, una copa de cava y pica pica) cuestan entre 40 y 60 euros. Yo ni cagando me apunto a una de esas vainas, prefiero llamar a algunos patas y ver si arman alguna juerga en su jato. De momento mi primer plan es ir a ver la Carrera San Silvestre Vallecana que se hace el 31 unas horas antes de la media noche. Hay muchas en el mundo que se hacen la misma fecha pero según dicen esta, la de Madrid, es una de las mejores. Mañana mismo voy a comprarme mi calzoncillo rojo, y unas mandarinas -pa romper la tradicion- y ya veré donde amanezco el 01 de enero.
Hoy han presentado un nuevo plato peruano en Madrid al que le han llamado la Paella Chola debido a que la base es la clásica paella española a la que le han añadido unos cuantos productos peruanos. La presentación fue dentro de una actividad de integración que se realizó en Las Rozas, un municipio alejado del centro de Madrid. El ayuntamiento de Las Rozas organizó el acto de integración y el Centro Hispano Peruano (el mismo que realiza Perú Fusión por fiestas patrias) aportó el festival culinario. Bueno, con esto, si no me equivoco, son ya tres platos nuevos que se presentan en España en el que nuestro país tiene algo que ver. Para los que nunca han probado paella (me refiero a los que viven en el Perú ya que en España está en el menú diario de los restaurantes) diré que es un plato algo así como el arroz chaufa, vamos, algo parecido ya que está hecho a base de arroz, verduras como pimiento y trozos de carne y para pintarlo en lugar de sillau (soja) le echan azafrán, un condimento árabe. Algunas veces la paella puede ser marinera -esa es bravaza-, osea con mariscos y pescado. En este caso ha sido una paella con carne de conejo y el aporte peruano ha sido el ají panca, el ají amarillo y choclo desmenuzado. Con esta fusión ha nacido la Paella Chola que salió un poco más picante (supongo que por los ajies) pero con un sabor más sabroso gracias al choclo. Debo confesar que no probé el conejo ya que no como carne, pero si probé el arroz con las verduritas y el choclo y aunque estuvo un poco picante para mi gusto -tampoco como aji- me gustó. Los artífices del plato son la señora Aída Vivanco propietaria del restaurante Casa Aída, que lleva abierto 12 años en Madrid y el chef español Víctor Enrich del restaurante Enrich, este cocinero tiene ganado un nombre en la cocina española, además, si no me equivoco, tiene o tenía un programa en el Canal Cocina. Él también fue el que presentó el plato Causa Ibérica a medidados de julio junto al chef del restaurante Astrid y Gastón de Madrid. Según ha dicho Enrich en la carta de su restaurante suele poner algunos platos españoles fusionados con la comida peruana que generalmente ofrece en el verano. Un soldado más que siendo español, divulga la comida peruana en este país. Gracias compadrito. La señora Aída no me aseguró que pondría el plato en su carta ya que se dedica a la comida netamente peruana (como le gusta a la gentita pes!) y Víctor me dijo que no iría en la carta pero que lo ofrecería en ocasiones. Lástima que no pueda colgar el video con lo que me dicen ambos ya que la versión de prueba de mi editor de videos ha mancado. Piña pes.
(Cola en Doña Manolita en Madrid. Foto: Diario El Mundo) En España comprar la lotería en las fiestas navideñas es toda una tradición. El día del sorteo, el 22 de diciembre, todo se paraliza, la gente está atenta al sorteo y los noticieros abren su programación con entrevistas a los ganadores y toda la parafernalia que se realiza alrededor del sorteo. Recuerdo que en el Perú no existe una costumbre tan arraigada para la lotería, a excepción del huachito de turno, aunque cuando salió la Tinka todo el mundo compró una tarjetita aunque sea por casualidad. Pues en Madrid el huachito de lotería cuesta 20 euros y como es muy caro suelen comprarlo entre dos, tres o cuatro personas. Las empresas y los bares también venden participaciones, es decir compran un huachito y los dividen en diez o 20 partes, te hacen un papel firmado y a veces con sello que indica que has colabroado en comprar el huachito, y si toca, pues a dividir el premio. Muchas personas han llegado a los juzgados por culpa de la lotería ya que una vez que tienen el premio se fugan y no reparten lo ganado. En febrero o marzo suelen salir esos casos en los noticieros. La ilusión de llevarse el premio llega incluso a comprar números claves, recuerdo que cuando se casaron los Príncipes el número con la fecha de su boda se agotó de inmediato. La otra vez caminaba por la Gran Vía y vi una cola enorme, y claro recordé que allí está la tienda llamada Doña Manolita, dicen que allí siempre toca un par de premios por lo menos. La fe en esa tienda es tanta que viene gente de otros lugares de España sólo para comprar un billete. Yo nunca he comprado un huachito aquí en España. En realidad me parece muy caro, con 20 euros suelo comer una semana así que no estoy para esas vainas. Aunque el año pasado, en la cena de empresa, el dueño del restuarante nos ofreció participaciones a un euro y yo compré una. Nos mostró el billete -yo le hice foto con el celular, por siaca- y nada pues, no hubo suerte. Luego de la lotería de Navidad viene la lotería del Niño, esta es por la bajada de Reyes, no da tanto billete como la de ahora, que no se cuanto será pero los ganadores anteriores se retiraron del trabajo, se compraron casas y están dando la vuelta al mundo, según vi en un reportaje. Acabo de ver una noticia que dice que de 10 extranjeros siete compra la lotería de navidad (por internet) y que se gastan un promedio de 55 euros. Del 100 por cien de jugadores por la red el 11 por ciento son extranjeros y de ese número el 44.5 son latinoamericanos de los que el 7 % son peruanos. ¡Espero que le toque a alguno! Dicen que el 2009 la crisis será peor, (a Perú aun no llega pero prepárense amigos que ya no tarda) así que estoy evaluando ver si compro un huachito, aunque ahora recuerdo que hace un tiempo estuve comprando una que se raspaba tipo Tinka que estaba un euro. Sitio que viajaba, sitio que compraba, pero como no me ganaba ni un reintegro deje de hacerlo. A ver si antes de fin de año compro una. Si saco un buen dinero les aviso ok?
¡A su mare!, creo que me he pasado con el titular pero ni modo pes, ya está hecho. Este post es algo más local, para la gentita de Madrid. Hace unos días terminó la feria Integra en la que se reúne a un grupo de negocios dirigidos al colectivo extranjero para meterles por los ojos diversas clases de servicios, entre otras cosas. Y bueno entre esas otras cosas hubo medios de comunicación y asociaciones. Uno de los medios fue Periodista Latino que es una página web que está dirigida por el peruano Paul Monzón. Resulta que este compadre ilustró parte de su stand con una foto enorme de una chica en bikini, como para poner bonito su espacio. La vaina es que justamente al lado tenían a una asociación llamada Ari Perú (alguien sabe realmente que hacen) cuya titular es la peruana Rosario Zanabria, quien según me cuentan fue a reclamar -de manera amigable- a Monzón para que retire su cartel ya que no tenía ninguna función más que la de vender a la mujer latina como objeto. Ante la negativa del periodista, un grupo de mujeres se sumó a la protesta armándole un pequeño chongo en su stand y según cuenta él, hasta lapo le metieron. Lo gracioso es que justamente unas semanas atrás Ari Perú en una premiación que organiza para galardonar a los extranjeros más destacados (aunque desfilan por allí sus conocidos nomás, según las malas lenguas) le dieron un premio a Paul Monzón. Por allí alguién escuchó decir que Monzón reclamó el premio desde el año pasado y de puro aburriemiento los convenció y otros me dicen que más bien a última hora lo llamaron para darle el premio ya que faltaban premiados. Eso sí, la impuntualidad fue lo más destacado de esa premiación ya que comenzó una hora más tarde y tuvieron al embajador del Perú , entre otros, esperando todo ese largo rato. Bueno ahora ambos se la tienen jurada. Es increíble como entre peruanos siempre nos metemos cabe, supongo que es más rico joder a un peruano que a otra persona, pero la verdad ambos no representan en nada al colectivo ya que una se preocupa por salir en todas las fotos en las actividades que convocan las autoridades oficiales y el otro figuretea en sus reportajes sacando su cacharro más veces que el entrevistado. Lee una nota que apareció en el diario Metrosalta una publicidad pero luego parace la noticia.
Aquí el cartel de la discordia junto a Paul Monzón
Cuando llegué a España tenía claro ciertas cosas, una de ellas era ir al Museo Reina Sofía para ver los cuadros de Picasso (del que confieso no soy tan fan) y los de Salvador Dalí. Esos cuadros llenos de locura del pintor de bigote raro siempre me llamaron la atención. Cuando los tuve a unos centímetros de mí no podía creerlo. Los había visto en el colegio y sinceramente nunca me imaginé poder apreciarlos tantas veces (cada vez que viene alguién de Perú los llevo al Museo Reina Sofía y al Museo del Prado a ver al maestro Velázquez, ya hablaré de él) Ayer por la noche pasaron por la televisión un especial sobre Dalí, hablaron sobre su relación profesional con el cineasta Luis Buñuel, con quien colaboró en la cinta Un Perro Andalúz y en Los años dorados. Al ver el programa conocí la faceta cineasta de Dalí de la que no tenía mayor referencia que el corto que hizo para Walt Disney, una pequeña obra de arte de unos 40 segundos. Cuando Dalí fue a vivir a Nueva York tenía algo claro, quería trabajar en Cine ya que sabía que ese era el medio de comunicaicón que más popularidad y vida tendría. Luego quiso meterse por los palos a Hollywood, primero haciendo retratos de artistas y luego colaborando, por ejemplo, con directores como Alfred Hitchcock en la cinta Spellbound (Recuerda) allí hizo los decorados en una escena en la que un personaje sueña. En España Dalí había participado como secundario en varias cintas de Buñuel. Pero esta parte audiovisual de Dalí también se reflejó en la publicidad. Y fue contratado por varias empresas para que promocione productos diversos. De los que más me llamaron la atención está el de chocolates Lavin, al final dice algo así como "Estoy loco por chocolates Lavin", y de que estaba loco, o en todo caso que era muy excéntrico, pues es algo conocido ¿no? También hay uno de Alkasetzer y otro de una marca de automóviles que lamentablemente no encontré en youtube. Bueno aquí unos videos y espero algún día ir a Figueras para ver la casa-museo Dalí.
Dalí en comerciales para chocolates Lavin, Alkasetzer y vinos Veterano